Las estrellas de mar

Había una vez… un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de una colonia de pescadores. Todas las mañanas iba a caminar por la orilla del mar para inspirarse y las tardes las concurría en su casa escribiendo. Cierto […]

El pescador

En cierta ocasión un alto ejecutivo estaba paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de […]

Sobre la naturaleza de la mente

En el siglo XIX un gran maestro tenía un discípulo particularmente obtuso. El maestro le enseñaba una y otra vez, tratando de introducirlo a la naturaleza de su mente, sin resultado. Finalmente, un día se enfureció y le dijo:

Sobre los cambios

Estoy escribiendo la historia de mi vida con cada uno de los “hoy.” Me estoy desplazando en la dirección correcta?. Si no, tal vez necesite hacer algunos cambios. No puedo hacer nada para cambiar el pasado, excepto dejar de repetirlo […]

Ver más allá

Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una […]

 

You Can Do Anything!

By Susan M. Goldberg

I was a twenty-year-old nursing student in 1968, preparing for a rotation through the pediatric unit. Compared to cardiac units or the operating room, how hard would this be? After all, I'd always cared for and played with children. This rotation would be a snap. I'd breeze right through it and be one step closer to graduation.
Chris was an eight-year-old bundle of energy who excelled in every sport he played. Disobeying his parents' instructions, he explored a neighbor's construction site, climbed a ladder and fell. His broken arm was casted too tightly, leading to infection, sepsis and gangrene. Sadly, his condition required amputation.
I was assigned as his postoperative nurse.

The first few days passed quickly. I provided Chris's physical care with forced cheerfulness. His parents stayed with him around the clock.

As his need for medication decreased, his level of awareness increased, as did his moodiness. When I saw how alert he seemed as he watched me bring in supplies for a sponge bath, I offered him the washcloth and suggested he take over. He washed his face and neck, then quit. I finished.

The next day, I announced he'd be in charge of his whole bath. He balked. I insisted. He was more than halfway through when he slumped down and said, "I'm too tired."
"You won't be in the hospital much longer," I urged gently. "You need to learn to take care of yourself."
"Well, I can't," he scowled. "How can I do anything with just one hand?"
Putting on my brightest face, I groped for a silver lining. Finally I said, "Sure you can do it, Chris. At least you have your right hand."

He turned his face away and muttered, "I'm left-handed. At least I used to be." He glared at me. "Now what?"
Suddenly, I didn't feel so snappy. I felt phony and insincere, and not very helpful. How could I have taken right-handedness for granted? It seemed he and I both had a lot to learn.

The next morning I greeted Chris with a big smile and a rubber band. He looked at me suspiciously. Wrapping the rubber band loosely around my wrist, I said, "You're left-handed and I'm right-handed. I am going to put my right hand behind my back and keep it there by winding the rubber band around my uniform buttons. Every time I ask you to do something with your right hand, I will do it first, with my left hand. And I promise not to practice before I see you. What should we try first?"
"I just woke up," he grumbled. "I need to brush my teeth."

I managed to screw the top off the toothpaste, then placed his toothbrush on the overbed table. Awkwardly, I tried to squirt toothpaste onto the woobly toothbrush. The harder I struggled, the more interested he became. After almost ten minutes, and a lot of wasted toothpaste, I succeeded.

"I can do it faster than that!" Chris declared. And when he did, his triumphant grin was just as real as mine.
The next two weeks passed quickly. We tackled his daily activities with enthusiasm and a competitive spirit. We buttoned his shirts, buttered his bread and never really mastered tying his shoes. Despite our age difference, we were playing a game as equal competitors.

By the time my rotation ended, he was almost ready for discharge, and ready to face the world with more confidence. We hugged each other good-bye with sincere friendship and tears.

More than thirty years have passed since our time together. I've encountered some ups and downs in my life, but I've never let a physical challenge pass without thinking of Chris and wondering how he would cope. Sometimes I put a hand behind my back, hook my thumb in my belt and give it a try.

And anytime I feel sorry for myself, for some petty grievance or another, I take myself into the bathroom and try once again to brush my teeth with my left hand.

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PHRASE OF THE WEEK:

"First they ignore you, then they laugh at you, then they fight you, then you win."

(Mahatma Gandhi)

The wonderfull thing about this life…

The wonderfull thing about this life is that you can always repair a wrong action

One can be with their kids the father one wanted to have.

You can create with another person the family that was denied to you.

You can do to a friend something that was never done for you.

You can recover the abandoned brothers and above all, one can give other that what was not given
to you.

The excuse of not having received or "I was not taught" are the most sour contentedness.

(from "Possible Love" by Hugo Finkelstein)

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PHRASE OF THE WEEK:

1. It is never too late to live a great love
2. loose all hope:it is impossible to avoid being happy

(from the same book and author)

El tiempo

Imaginate un banco que te da un crédito diario cada mañana de U$ 86.400. El banco no traslada tu saldo de un día a otro.
Cada noche borra de tu cuenta cualquier suma que no hayas usado durante el día anterior. ¿Qué harías? ¿Retirar cada centavo? ¡Por supuesto!.

Cada uno de nosotros tiene ese banco. Su nombre es TIEMPO. Cada mañana te da un crédito de 86.400 segundos. Cada noche borra, como si fuera perdida, todo lo que no hayas invertido en un buen propósito. No traslada saldos, no permite
sobregiros. Cada día abre una cuenta nueva para ti. Cada noche quema el sobrante del día. Si no usas el depósito
diario, tu pierdes. No se puede volver atrás. No permite retiros a cuenta del "mañana". Debes vivir en el presente de
los depósitos de hoy. Inviértelos como si fueras a obtener lo máximo en salud, felicidad y éxito. El reloj está andando.
Obtén lo máximo del día de hoy.

Para darte cuenta del valor de UN AÑO, pregúntale a un estudiante que no pasa de grado.
Para darte cuenta del valor de UN MES, pregúntale a una madre que haya dado a luz a un bebé prematuro.
Para darte cuenta del valor de UNA SEMANA, pregúntale al editor de un periódico semanal.
Para darte cuenta del valor de UNA HORA, pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.
Para darte cuenta del valor de UN MINUTO, pregúntale a una persona que perdió el tren.
Para darte cuenta del valor de UN SEGUNDO, pregúntale a una persona que acaba de evitar un accidente.
Para darte cuenta del valor de UN MILISEGUNDO, pregúntale a una persona que haya ganado una medalla en las Olimpíadas.

Valora cada momento que tengas! Y valóralo más cuando lo compartas con alguien especial, lo suficientemente especial
para que quieras gastar tu tiempo con esa persona. Y recuerda que el tiempo no espera a nadie. El ayer es historia. El
mañana es un misterio. El hoy es un regalo, por eso mismo se llama "presente". Los amigos son una olla muy rara en
realidad. Ellos nos hacen sonreír y nos dan fuerzas para triunfar. Nos prestan un oído, entregan palabras de elogio y
siempre quieren abrirnos sus corazones. Demuéstrales a tus amigos cuanto los valoras… porque el
tiempo vuela… El tiempo es hoy

FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:

"Experiencia no es lo que le sucede a un hombre. Es lo que un hombre hace con lo que le sucede"
(Aldous Huxley)

Amate, a pesar de todo

"El mayor error que cometemos en nuestras vidas es no amarnos a nosotros mismos a pesar de todo. En ese momento, cuando hemos cometido un error en el nivel emocional, hay sólo una cosa que necesitamos más que nada en el mundo,
y eso es ser amados más allá de todo, ser amados dentro de lo divino, la divinidad, la santidad del hálito de Dios sobre nosotros.

Sin embargo muy a menudo no hacemos ésto porque, como les dije, cometemos el error y luego nos castigamos más, a pesar que no es eso lo que necesitamos. Necesitamos amor. Necesitamos el bálsamo de Gilead. Necesitamos cuidado.

Así que comienza a darte eso a ti mismo y verás que mucho de los juicios en los que vives comenzarán a desaparecer, y que una nueva energía entrará, esa energía que has estado desperdiciando en juicios que nunca serán llevados a cabo. Los juicios se depositan en contra nuestra y tenemos que liberarlos.

Hicimos lo que hicimos, bueno o malo, correcto o equivocado… Tienes que recordar que, inevitablemente, a alguien no le va a gustar algo sobre ti. Y si no es que a otra persona no le guste algo de ti, será a ti mismo. Así que será mejor que solo lo tomes como viene y lo dejes ir como se vaya…

Perdónate por todo, "de aquí a la eternidad"; esto conlleva un cambio visible de conducta. Esta es una de las maneras en las que podemos ver que el aprendizaje se llevó a cabo".

(John Roger – Nota de la Revista NUEVO AMANECER, Año 7 Ed. 25, paginas 4 y 5)

FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:

"El Angel nos protege. El rostro de tu Angel está siempre visible cuando ves al mundo con los ojos bellos".

(Paulo Coelho – 'El Peregrino de Compostela (Diario de un mago)'

El hombre de la ventana

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía
sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su
cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba.

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