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Las estrellas de mar

Había una vez… un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de una colonia de pescadores. Todas las mañanas iba a caminar por la orilla del mar para inspirarse y las tardes las concurría en su casa escribiendo. Cierto […]

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El pescador

En cierta ocasión un alto ejecutivo estaba paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de […]

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Sobre la naturaleza de la mente

En el siglo XIX un gran maestro tenía un discípulo particularmente obtuso. El maestro le enseñaba una y otra vez, tratando de introducirlo a la naturaleza de su mente, sin resultado. Finalmente, un día se enfureció y le dijo:

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Sobre los cambios

Estoy escribiendo la historia de mi vida con cada uno de los “hoy.” Me estoy desplazando en la dirección correcta?. Si no, tal vez necesite hacer algunos cambios. No puedo hacer nada para cambiar el pasado, excepto dejar de repetirlo […]

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Ver más allá

Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una […]

 

El té

(Por Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio)

Un importante catedrático universitario se encontraba últimamente en extraños estados de ánimo: se sentía ansioso, infeliz y si bien creía ciegamente en la superioridad que su saber le proporcionaba, no estaba en paz consigo mismo ni con los demás. Su infelicidad era tan profunda cuan su vanidad.

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En un momento de humildad había sido capaz de escuchar a alguien que le sugería aprender a meditar como remedio a su angustia. Ya había oído decir que el zen era una buena medicina para el espíritu.

En su región vivía un excelente maestro y el profesor decidió visitarle para pedirle que le aceptara como estudiante.

Una vez llegado a la morada del maestro, el profesor se sentó en la humilde sala de espera y miró alrededor con una clara -aunque para él imperceptible- actitud de superioridad. La habitación estaba casi vacía y los pocos ornamentos sólo enviaban mensajes de armonía y paz. El lujo y toda ostentación estaban manifiestamente ausentes.

Cuando el maestro pudo recibirle y tras las presentaciones debidas, el primero le dijo: "permítame invitarle a una taza de té antes de empezar a conversar". El catedrático asintió disconforme. En unos minutos el té estaba listo. Sosegadamente, el maestro sacó las tazas y las colocó en la mesa con movimientos rápidos y ligeros al cabo de los que empezó a verter la bebida en la taza del huésped. La taza se llenó rápidamente, pero el maestro sin perder su amable y cortés actitud, siguió vertiendo el té. El líquido rebosó derramándose por la mesa y el profesor, que por entonces ya había sobrepasado el límite de su paciencia, estalló airadamente tronando así:

"¡Necio! ¿Acaso no ves que la taza está llena y que no cabe nada más en ella?".

Sin perder su ademán, el maestro así contestó:

"Por supuesto que lo veo, y, de la misma manera, veo que no puedo enseñarte el zen. Tu mente ya está también llena".


FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
"La única manera de predecir el futuro
es inventándolo"
(Alan Key)

La vida continúa

Cerrando puertas. O cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos.
Lo importante es poder "dejar ir" momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminaste con tu trabajo? ¿Se acabó la relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

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El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos.
Entonces, a pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué . Lo que sucedió,
sucedió. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni
adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No, ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por botar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que "alguna vez se den cuenta de quién eres tú". No, ¡suelta!. El resentimiento, el prender "tu televisor" personal para darle y
darle al asunto, lo único que consigues es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo. La vida está
para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "”puertas abiertas", por si acaso,
nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, ¡hazlo!. Si no, déjalo ir, cierra capítulos.
Di a ti mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque tú ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, tú ya no eres el mismo que se fue, hace dos
días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo ni el entorno al que regresas será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender
lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo ”llegaste" sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable.
Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Entonces, CIERRA, CLAUSURA, LIMPIA, BOTA, OXIGENA, DESPRÉNDETE, SACUDE, SUELTA.
Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
"Una y otra vez hemos escuchado a las personas que han obtenido fuerza de la adversidad y que han alcanzado un lugar de amor pese a sufrimientos imposibles de imaginar.

El desafío es descubrir el presente, el gozo, en cada nueva situación a medida que la vida se revela… y encontrar, en efecto, una oportunidad de elevarse, aprender y crecer.

(John-Roger con Paul Kaye, del libro Momentum, Permitir que el Amor te Guíe. Prácticas
Sencillas para Vivir Espiritualmente, p. 103. Más sobre los autores:
www.msia.org)

Elecciones

Una mujer fue al médico con un verdadero catálogo de quejas por su salud. El médico la revisó minuciosamente, y se convenció que no tenía ninguna enfermedad. Simplemente, sospechó que se trataba de una perspectiva negativa de la vida: su resentimiento y amargura.

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Entonces, el médico llevó a su paciente hasta otra habitación del consultorio donde guardaba las medicinas. Le mostró un mueble lleno de botellas vacías y le dijo:

¿Ve estas botellas? Observe que todas están vacías. Tienen distintas formas, aunque básicamente son iguales, sirven para lo mismo. Ahora bien: puedo tomar cualquiera de ellas y llenarla con veneno, como para matar a un ser humano. O puedo llenarlas con un remedio para quitar el dolor de cabeza, bajar la fiebre o quitar una infección. Lo importante es que yo tome la decisión. La elección siempre está en mi.

El doctor la miró a los ojos y le dijo:

Cada día recibimos una botella vacía. Podemos llenarla de pensamientos que nos ayuden a afirmar los aspectos bellos de la vida y con actitudes positivas, o con ideas destructivas. La opción es nuestra.


FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
"La gente realmente grande te hace sentir que tú también puedes serlo"
(Mark Twain)

Transformación

Cómo podemos ayudar a transformar la vida de una persona… y cómo ésa persona puede elegir cambiarse a sí misma
Un maestro de Detroit le pidió a Stevie Morris que lo ayudara a encontrar un ratoncito que se había escapado en el aula de clases.

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El maestro apreciaba el hecho de que la naturaleza había dado a Stevie algo que ningún otro alumno tenía. La naturaleza le había dado a Stevie un notable par de oídos, para compensar la ceguera de sus ojos.
Pero ésta fué la primera ocasión en que Stevie sintió que se apreciaba la fineza de su oído.
Ahora, años después, dice que ese acto de ”aparente” desprecio por su condición de no vidente, fué el comienzo de una nueva vida.
Desde aquel entonces desarrolló su don del oído, hasta volverse, bajo el nombre artístico de Stevie Wonder, en uno de los grandes músicos populares de todos los tiempos.
(extraido del libro "The rest of the story" de Paul Harvey)

FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
"Si te ocupas, verás que no te preocupas"
(DC)

Trapos al sol

Una pareja de recién casados se mudó para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendal.

– ¡Qué sábanas sucias está colgando en el tendal!

Está precisando de un jabón nuevo… ¡Si yo tuviese confianza le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-

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El marido miró y quedó callado.

Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en el tendal y la mujer comentó con el marido:

– ¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar ropas!

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina colgaba sus ropas en el tendal.

Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido.

-¡Mira, ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que la otra vecina le enseñó…? Porque yo no hice nada…

El marido calmosamente respondió:

-¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! –

Y así es. Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, verifiquemos si hicimos alguna cosa para contribuir. Verifiquemos nuestros propios defectos y limitaciones. ¿Qué tal lavar nuestros vidrios y abrir nuestra ventana?



FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
"Piensa: ¿cuál es tu legado para la humanidad?"